Todo marchaba bien, yo viajaba como lo hago habitualmente en su cartera. En un momento la cosa cambió, ella me entregó a otra persona que me puso en otra cartera.
Mis sentimientos, algo ambiguos, se sucedieron y se mezclaron. En un primer momento un gran pánico se apoderó de mi, creyendo que me estaba abandonando, pero pronto descubrí que su voz seguía estando ahí y por la charla pude intuir que la persona a la cual me había entregado no tenía malas intenciones para conmigo y que todo era normal. Entonces empecé a vivir esa situación extraña como una aventura, una experiencia nueva a la que tenía que entregarme sin miedos y con entusiasmo.
Transcurrido cierto tiempo, entramos a un lugar donde la música se escuchaba muy fuerte. Las horas pasaron. En un momento creo que perdí el hilo de la situación; -¿me abre quedado dormido?-pensé, no estoy seguro de ello, pero si recuerdo que la música había dejado de sonar, y tampoco su voz se podía oír, ningún sonido se escuchaba en el aire. Examiné el lugar en el que me encontraba, ansiando estar de nuevo con ella, y hasta imagine también que todo había sido un mal sueño, o quizá solo un producto de mi imaginación, pero fatídicamente y muy a mi pesar comprendí que seguía en esa otra cartera, rodeado de cosas extrañas y que ella me había olvidado.
Ya no había esperanzas para mi. Las horas pasaban y los días se sucedían y yo seguía paralizado por el estupor que me causaba pensar que ya no era importante en su vida, que ya no volvería a estar entre sus tibias manos, cerca de su boca fresca y de su suave piel, que no sentiría ya su dulce perfume. Ya no era una aventura divertida, ni una experiencia nueva, era lo peor que me podía pasar en mi vida. ¿Cómo llegué a esa instancia? ¿Era yo el que había fallado? Se que alguna vez que me necesito yo no respondí, y puedo hasta reconocer que no estuve a la altura de las circunstancias en muchas ocasiones, pero ¿era tan grave todo eso? Mi cabeza no podía frenar la carrera alocada de pensamientos, no podía ordenar la maraña de ideas que se me ocurrían. Y mi corazón al borde del colapso latía aceleradamente día y noche, noche y día.
Hasta que llegó un día en que una mano me tomó y me sacó del letargo en que estaba inmerso. Esa mano y esa vos me eran familiares, y por un momento me volvió el alma al cuerpo, ¡pero no!, no era ella, aunque era muy parecida, -intuyo que una pariente cercana, quizá una prima-. Mantenía una comunicación telefónica con alguien, y le decía: ¿Dónde nos encontramos?¿Querés que lo lleve a casa de mi mamá?¿O preferís pasarlo a buscar por mi trabajo?. ¡¿Estaría hablando de mi?! ¡¿Acaso era con ella con quien hablaba?! ¡¿Y de mi?!. Esto le dio una luz de esperanza a la inmensa oscuridad en la que me encontraba sumergido.
Pero tenia que esperar, porque solo eran conjeturas mías, no había ninguna confirmación de que esto fuera cierto. Pasaron unos días mas, y yo volví a caer en la desesperación, y cuando pensaba que todo estaba finalmente perdido, ¡sucedió! Era ella, era su vos, era su rostro y su inconfundible aroma y sus manos, ¡esas manos tan suaves! Que nuevamente me acogían y me brindaban su calor. Tanto tiempo pasó y tan mal me sentí, pero al fin el reencuentro llegó y nunca ¡nunca mas! nos volverán a separar. ¡Nada...¿nos volverá a separar?! ¡¿Pero eso que es?! Es un modelo mas pequeño y moderno que yo...pero, pero...
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